Publicado en : 2010 Noviembre

  • Nov
    29

    Entrada a la Ciudadela


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    Entrada a la Ciudadela

    Pocas imágenes tenemos de la entrada a la fortaleza de la Ciudadela. Esta corresponde a Isidre Torres Oriol y fue editada como postal a principios del siglo XX por Thomas.

    Recordemos que la fortaleza fue construida por orden de Felipe V en 1715 sobre los solares de 2.200 casas y 6 iglesias. Se derribó en 1868.

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  • Nov
    25

    Panorámicas de Barcelona. Nuevo formato.


    por fotosdebarcelona.com
    publicado en Comparativas, Varios
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    Panorámicas gigantes de Barcelona

    La calidad de las fotografí­as de estas panorámicas nos permite triplicar su tamaño sin perder su detalle fotográfico. Además de los posters a tamaño original (60x25cm) en papel foto también lo hacemos rí­gido con el sistema Laminamarc Block obteniendo un cuadro de 150x63cm, con soporte de madera que no necesita marco ni cristal y pudiendose limpiar con un paño húmedo. Es ideal como elemento decorativo. Original y muy, muy elegante.

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  • Nov
    21

    Erasme de Gónima y el primer campanario particular de la ciudad


    por fotosdebarcelona.com
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    La hizo construir Erasme de Gí²nima, industrial textil barcelonés, en su casa del Raval y fue destruida durante la Guerra Civil. La foto fue tomada alrededor de 1900.

    Erasme de Gónima (Moià, 1746- Barcelona, 1821) pasó de ser criado del marqués de la Mina a aprendiz en una fábrica textil. Se casó con la hija de una fabricante de indianas (telas de algodón estampadas en colores que marcaron el desarrollo de la industria textil en Barcelona) y esto le permitió, en 1783, abrir su propia fábrica en la calle Riera Alta. Se convirtió así­ en el empresario industrial más importante de Barcelona y uno de los de Catalunya. Odiado por su ostentación (famosas eran sus lujosas fiestas) y querido a la vez por su gran generosidad (donaba importantí­simas sumas de dinero a la Iglesia y a los pobres).

    Llegó a emplear a 1.500 trabajadores que, a finales del siglo XVIII, era una cantidad más que importante. También fue comerciante, ya en el XIX, y tuvo una flota de barcos que enviaba llena de tejidos a America y volví­an tintados para venderlos después por España y Europa.

    Se hizo un palacio en la calle del Carmen número 106. Quiso levantar un campanario y así­ evidenciar su poder. Tendrí­a un reloj y una gran campana, siendo el único privado de estas caracterí­sticas de toda la ciudad. Pero las Autoridades no se lo permitieron y tuvo que ingerniárselas para conseguirlo. Utilizó sus influencias para que, en 1802, el rey Carlos IV y su séquito visitaran su palacete. Cubrió todo el suelo con sus famosas indianas y agasajó al rey con todas las atenciones posibles y las de más allá para conseguir su propósito: que se le conceda el permiso de construir su campanario. Dicho y hecho el permiso le fue concedido y no una, sino dos campanas pudo colocar. Una de 33 quintales para las horas y otra de 20 para anunciar los cuartos pasando a dominar sus repiques la vida del barrio.

    Erasme de Gónima

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  • Nov
    11

    La leyenda de la casa de los Paraguas de la Rambla.


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    La leyenda de la casa de los Paraguas de la Rambla.

    Mucho antes de que en el año 1883, el arquitecto Josep Vilaseca se encargara de reformar el edificio de la Casa Bruno Cuadros y la tienda de paraguas que habí­a en los bajos, existí­a en el mismo lugar una casa de una planta sólamente donde, un tal Pau, abrió una bacallanerí­a.

    La leyenda cuenta que el Sr. Pau trabajaba en la Seca, la antigua fábrica de moneda en la barrio de la Ribera. Cada dí­a, cuando no le miraba nadie, se tragaba una moneda de oro que después explusaba mediante plantas y ungüentos. Y claro, una moneda ni más ni menos que de oro cada dí­a… al final las arcas de la Seca se se resintieron y llegó el dí­a en el que tuvo que cerrar.

    Pau, ahora rico, compró la casa de la Rambla y abrió su propio negocio. Pero no se tardó en descubrir su artimaña y empezó a perder clientela, y más a raí­z del sobrenombre que le puso la gente a la tienda: Cal Pau Lladre.

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