Anecdotario de un ciudadano enamorado de su ciudad
La cabina de un bombardero alemán derribado expuesto en los Jardinets de Gràcia en enero de 1939.
Fotografía de Robert Capa durante los bombardeos de Barcelona de 1939.
Corresponde a la Plaza de la República, ahora Juan Carlos I. Para los que no la conozcais, es el cruce de Paseo de Grácia con Avenida Diagonal.
A la izquierda se ve la iglesia de Pompeya, todavía hoy en pie. Al lado la Casa Musitu, desaparecida y sustituida por el megaedificio del Deutsche Bank y justo enfrente una de las cuatro farolas diseñadas por Gaudí y actualmente enclavadas en la Avenida Gaudí frente a la Sagrada Familia.
Gracias a Emilio Gómez por la foto. ![]()
Una de las atracciones que más popular se hizo fue el Globo Cautivo. Se trataba de subir a un globo atado a tierra mediante una larga cuerda para tener una vista inédita de la ciudad por encima de los tejados.
Se utilizaron por primera vez durante la Exposición Universal de 1888. En la fotografía se observa el que estaba justo enfrente de la entrada al Parque de la Ciudadela.
Ellos también tienen su corazoncito ![]()
Esta concentración de antenas cuadradas, circulares, parabólicas, de alta y baja frecuencia, para telefonía, para televisión, para TODO y para TODOS los gustos la podemos encontrar en la azotea del edificio de la calle Lepanto esquina Gran Vía, al lado de la Monumental.
Se encuentra en la Pl. Urquinaona esquina Trafalgar y Jonqueres.
Diseñado por Luis Gutiérrez Soto, arquitecto favorito de Franco, el edificio Fábregas fue, con sus 15 plantas, uno de los logros arquitectónicos de la primera posguerra.
Se inauguró en 1944 y superaba en una planta a los gigantes de Madrid. el Palacio de la Prensa y la Telefónica.
No fue hasta finales de los años sesenta, con la tolerancia en cuestión de alturas del alcalde Porcioles, que le salió competencia. Y frente a él se levantó la Torre Urquinaona, de 21 plantas y obra de los arquitectos Josep Puig y Antoni Bonet.
Presidida hoy esta plazao por una estatua ecuestre de este conde, y siempre acompañada de autocares en espera de sus turistas a sus pies, su fisonomía ha ido cambiando a lo largo de los tiempos.
Los restos de la muralla romana restaurada que ahora disfrutamos, siete torres cuadradas y sus correspondientes fragmentos de muro entre ellos, y las superposición del Palacio Real es una visión que se ha conformado con el derribo de los edificios que estaban adosados.