Anecdotario de un ciudadano enamorado de su ciudad
En el siglo XIX se podían encontrar diversos mataderos esparcidos por la ciudad, como el de la antigua panadería municipal o el antihigiénico caserón de la calle de la Marquesa. Así que el Ayuntamiento pensó que sería mejor unificarlos todos en un único lugar por lo que en 1902 se inauguró el Matadero Municipal. Estaba constituido por enormes naves provistas de agua (especialmente llamativo para la época) y todas las modernidades del momento.
Además del matadero en sí, contaba con mercados de ganado y cuadras para las reses.
Se cerró en 1981 y en su lugar se urbanizó un parque, con un estaque y con la famosa estatua de Joan miró, Dona i ocell. Es la actual plaza de l’Escorxador, entre las calles de Tarragona, Aragó, Vilamarí y Diputació.
Foto de principios del siglo XX, aunque no hace falta irse tan atrás en el tiempo para ver los pescadores faenando… por muy inverosímil que parezca hoy en día.
Palacio de Justicia poco después de ser inaugurado en 1908.
Con motivo de su centenario se ha organizado una exposición que pretende reflejar la importancia del Palacio como sede principal de los más destacados acontecimientos sucedidos en el ámbito de la Administración de justicia a lo largo de los últimos años