Anecdotario de un ciudadano enamorado de su ciudad
Un reloj analemático es aquel en que la sombra de la persona hace de aguja horaria. El más antiguo que se conserva data de 1506.
Un analema es una elipse cerrada sobre sí misma en forma de ocho. Se trata de colocarse de pie sobre el mes indicado en la elipse y la sombra se proyectará sobre un arco con las horas.
La foto pertenece al reloj que hay en la plaza María Cristina, en la Diagonal. Se inauguró en 1997 y lo patrocinó una compañía de seguros.
La antigua Banca Rosés le encargó al relojero Juan Cabrerizo en 1935 un reloj como reclamo publicitario, ya que en aquella época no todo el mundo disponía de uno y era muy habitual consultar la hora en los relojes públicos.
Es de hormigón y cuarzo y marca las horas y os minutos con luces. En medio está el escudo de Barcelona y la siluta de una cabeza con un casco alado, símbolo del dios Hermes o Mercurio.
Tras la Guerra Civil, el local pasó a manos del Banco Condal, que dejó el reloj en desuso. Incluso de dijo que la habitación con la maquinaria se tapió.
En 1989, el Departamento de Gobernación de la Generalitat de Catalunya se trasladó a este edificio, rehabilitando toda la maquinaria para uso y disfrute de los ciudadanos.

Imagen que muestra la Avenida Diagonal en su cruce con la calle Balmes, allá por los años 40

Era típico regalar alimentos a los agentes de la Guardia Urbana. ¿Con qué fin? ¿Para hacerles la pelota? ¿Quizás pasaban hambre? ¿Éramos más generosos que ahora? ¿O quizás les teníamos miedo? No lo sé. Por aquella época yo no había nacido aún. Sólo sé que ahora sería impensable. No porque no seamos generosos, no porque no les tengamos miedo, no porque pasen hambre sino porque… ¿dónde encontramos un pollo vivo?