Anecdotario de un ciudadano enamorado de su ciudad

En General Mitre esquina con la calle Modolell encontramos un edificio industrial “tomada” por los piratas. Para muestra su bandera.
Voy poco en autobús, muy poco. Hoy lo he tenido que utilizar y me ha sorprendido el sistema para accionar no-se-qué (¿la puerta?). Se trata de un dispositivo localizado en el techo del autobús en el que has de seguir las instrucciones que indican. Hasta aquí todo correcto pero…. con mis 1.82 m de altura llegaría a accionarlo si me pongo de puntillas. No me imagino a nadie agachándose de cuatro patas y dejando que alguien se suba en su lomo, y menos en un caso de emergencia. ¿Qué es lo que me he perdido?
Me ha sorprendido ver hoy el castillo de Torre Baró coronado con la bandera española celebrando el día de la Hispanidad.
La leyenda dice que el barón de Sivatte tenía una hija enferma de tuberculosis. Los médicos le recomendaron los aires puros de la sierra de Collserola y su padre mandó construir la torre a modo de vivienda. Durante las obras la hija murió y por eso se abandonó la construcción del edificio.
La realidad es bien diferente y menos romántica. En 1904 se creó la Compañía de las Alturas del Nordeste de Horta con el objetivo de crear una ciudad-jardín. El barón de Sivatte era el propietario de las tierras donde antiguamente se erigían dos torres de los siglos XVI y XVIII, hoy desaparecidas, de la familia Pinós y además formaba parte del consejo de administración, junto con personajes tan influyentes como el industrial Román Fabra i Puig entre otros. El proyecto contemplaba la existencia de un hotel-restaurante que se empezó a construir ese mismo año. Debido a la falta de interés del proyecto, éste se abandonó así como las obras del primer edificio que nos ha llegado hasta hoy.
Lo que sí es cierto es que uno de los hijos del barón padecía de difteria y que, una vez curado, pasó un tiempo de convalecencia en la torre.