“S’ ha escrit, y com que s’ ha escrit s’ ha també cregut, que, Hèrcules Líbich o Oron sortí d’ Italia ab nou barques y ja dintre la mar, una tempestat desfeta ne separà una, de les altres vuyt, la qual arribà a la nostra platja, mentres ell anà a parar a les Galies. Hèrcules la buscà y recobrà en lo meteix lloch que havia fondejat y en commemoració del goig que tingué al trobar-la, hi fundà tot seguit una ciutat anomenant·la Barkinona.”  Carreras Candi.

Fuente de Hércules de Barcelona. 1890

La fuente en su ubicación dentro de los jardines del Palau de Belles Arts en 1890.
Foto: Fernando Rus. “Barcelona a la vista”. historiagrafica.com

La ochocentista fuente de Hércules, todavía majestuosa en el paisaje urbano, continúa su función de monumento en Barcelona. Por algo se la considera como la fuente pública ornamental más antigua de la ciudad. La decana fuente ornamental, permanece en uno de los paseos más burgueses de nuestra ciudad, el paseo de Sant Joan, funcionando también, como una glorieta para peatones y vehículos.

Los barceloneses no parecen reparar en la belleza de la piedra de Montjuïc, hoy exhausta (su extracción finaliza en 1957), con la que fue erigida. En la actualidad, pocos transeúntes conocen los nombres de los personajes de las borrosas y egregias figuras reales esculpidas en su medallón, que todavía conserva; tampoco los ciudadanos evocan su construcción en tiempos de escasos recursos en la distribución de las aguas públicas … de hecho, pocos conocen su historia.

Nos encontramos en la Barcelona de la segunda mitad del siglo XVIII, cuando las artes y las letras, las ciencias y en general la élite intelectual de la ciudad florece, sus numerosas academias dan testimonio de ello. Barcelona es una ciudad que pese a estar muy controlada por los estamentos militares, la rígida jerarquía eclesiástica y la pomposa aristocracia, crece en las ideas, gracias a la herencia del humanismo y los pensamientos ilustrados. Porque a pesar de la derrota militar del pasado reciente de la ciudad, Barcelona sigue posicionada entre las grandes ciudades europeas del momento.

EL AUTOR

La obra fue un proyecto del gran escultor catalán Salvador Gurri i Corominas¹, artista con inicios de autodidacta e hijo de campesinos. Contó con la ayuda del marmolista Josep Monet para terminar la obra. En 1777 tuvo su propio taller en Barcelona y gracias a su gran talento y buen nombre, incluso contrató ayudantes porque no podía atender tantos encargos, consiguió una plaza en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Esta distinción le permitirá ejercer como profesor en la Escuela de Nobles Artes de Barcelona, es decir, ser profesor de la Llotja de Barcelona, donde va adquirir una gran preparación, gusto y perfeccionamiento en la corriente artística floreciente en aquellos tiempos, el arte neoclásico. El autor era un clasicista aventajado, retomando el mundo clásico del Barroco, propio de la herencia francesa de la ostentación de los grandes reyes absolutistas, como demuestra el monumento de la Fuente de Hércules, la escultura del héroe clásico es una pieza destacable de autor.

¹ Algún autor atribuye por error la obra a su aventajado discípulo, el escultor de Mataró y profesor de la Llotja de Barcelona, Damià Campeny

Gurri, nacido en Tona en 1749 y fallecido en Barcelona en 1819, llegó a ser uno de los escultores más importantes de la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX en Catalunya. El escultor de la Fuente de Hércules trabajó como profesor en esta importante escuela, centro de los grandes artistas, hasta llegar a ser el Maestro principal y director de la misma.

Recordemos que las academias eran un símbolo del creciente poder industrial de Barcelona. La burguesía, heredera de las ideas de la revolución francesa, de las luces de la Ilustración, de la libertad trasladada a la economía y al comercio, promovió el movimiento artístico del neoclasicismo frente al barroquismo ostentoso del antiguo régimen formado por la monarquía absolutista, de gustos exuberantes.

 La Real Academia de la Historia nos explica que “la Guerra de la Independencia (1808-1814) y la invasión de las tropas napoleónicas afectaron las actividades de la Escuela de la Lonja, y en 1809 los artistas catalanes vinculados a dicha escuela fueron obligados a jurar fidelidad al monarca intruso, José Bonaparte. Durante los seis años de ocupación francesa muchos artistas catalanes, entre los cuales se encontraba Gurri, fueron cesados de las actividades docentes y marginados. En 1814, al restablecerse la Monarquía borbónica, Gurri recuperó el cargo de teniente director de la Escuela de la Lonja. El hecho de haber nacido a caballo entre dos siglos y más concretamente en una época de transición estilística convierte al escultor Gurri en un ejemplo paradigmático de la evolución del Barroco al Neoclasicismo. Aunque fue un artista muy prolífico, lamentablemente la mayor parte de su obra fue destruida durante la Revolución de 1835 y en la Guerra Civil Española de 1936 a 1939. Además de su faceta creativa, cabe destacar su vertiente pedagógica, ya que sus lecciones influyeron en notables escultores de la siguiente generación, como Antonio Solá y Damián Campeny, los más destacados nombres de la escultura neoclásica española”.

Edifici de la Llotja de Barcelona

Palacio de la Llotja de Mar. La antigua Llotja fue la escuela de artes y oficios de Barcelona; academia donde trabajó el artista escultor.

“Heredera de la Escuela gratuita de Diseño, creada el 23 de enero de 1775 por la Junta Particular de Comercio de Barcelona, la Llotja es la escuela más antigua entre las escuelas de diseño de España. Las primeras aulas se instalaron en el piso superior del edificio de la Llotja de Mar; de aquí proviene su nombre popular, hoy oficial. Su objetivo fundacional fue el de formar dibujantes que,  educados en el correcto gusto impuesto por las nuevas corrientes neoclásicas,  fueran capaces de diseñar objetos y motivos ornamentales que serían fabricados por las nuevas industrias manufactureras, impulsando la producción y el comercio. Pero muy pronto se transformó en Escuela de Artes Nobles (1800) y dedicó su principal actividad a la formación de pintores, escultores y arquitectos, siendo la primera escuela de Cataluña en impartir estudios de Arquitectura (1817).
A principios del siglo XX la Escuela pasará a ser, primero, Escuela Superior de Artes e industrias y Bellas Artes (1900) y, después, separadas las industrias, Escuela de Artes y Oficios Artísticos y Bellas Artes (1910). No es hasta 1944 que los estudios de Bellas Artes se constituyen en una escuela independiente. Es así como, casi la totalidad de los artistas catalanes más conocidos de este extenso período, recibieron su formación en la Llotja.”  Escola La Llotja de Barcelona

LA FUENTE

La fuente fue construida en conmemoración de la visita de los reyes a Barcelona en otoño de 1802 (este evento fue tan singular que da para otro post) y muestra a Hércules con el trofeo tras su primer encargo: la piel del león de Nemea.

El motivo de la real visita fue las bodas entre las ramas española y napolitana de los Borbones, concretamente  entre el Príncipe de Asturias, Don Fernando, con la Princesa María Antonia de Nápoles; y del hermano de ésta, el Príncipe Francisco Jenaro, con la Infanta María Isabel, hermana de Don Fernando. Se escogió la ciudad de Barcelona para las ratificaciones nupciales (realmente las bodas se celebraron en Nápoles en agosto) por su situación geográfica y su significado histórico dentro de la Corona de Aragón.

Detalle de la Fuente de Hércules de Barcelona

Detalle del medallón de mármol, hoy desgastado, con los relieves de las efigies de los torsos reales en perfil  del rey Carlos IV y de su esposa Maria Luisa de Parma. Originalmente se complementaban con otras dos lápidas que decían “Fruto de los pudientes naturales” y “La familia Real halló delicia en este monumento de la beneficiencia”. Se retiraron durante la Segunda República

En 1797 el capitán general de Catalunya, Agustí de Lancaster, mandó urbanizar un segundo paseo arbolado (el primero era la Rambla) para regocijo de los ciudadanos que lo utilizaban para airearse y lucirse ya que se trataba de un lugar fresco y tranquilo, nada que ver con su homónima la Rambla. Se le bautizó como paseo Nuevo o Nou pero popularmente se conocía  como de la Esplanada o de Sant Joan por el día que se inauguró.

El paseo de la Esplanada comenzaba en la paseo de la Aduana junto al Jardín del General y llegaba hasta cerca del baluarte del Portal Nou. Era una zona que hoy ocuparía, aproximadamente, la calle Comerç.
Plano de Barcelona de 1862. historiagrafica.com

Las primeras fuentes, cuatro en total, no eran del agrado de la mayoría de los barceloneses. La primera imitaba un arco de triunfo con unos delfines en la base. Las dos del medio, la del tritón y la de la nereida, eran más pequeñas y simples. La cuarta gran fuente, la que cerraba el paseo, constaba de un templete con columnas. Al cabo de un año y antes de la visita de Carlos IV se sustituyeron las dos grandes fuentes de los extremos por la de Hércules y la de Aretusa, hoy desaparecida.

Detalle del paseo de la Esplanada de barcelona

Fragmento de un grabado de principios del siglo XIX que muestra la fuente de Hércules y todos los detalles ornamentales del nuevo paseo.

Fuente de Aretusa

Fuente de Aretusa en la zona baja del paseo de la Esplanada.
Litrografía de Francesc Xavier Parcerisa. “Recuerdos y bellezas de España”. 1833

Detalle de la Fuente de Hércules de Barcelona

La figura de Hércules mide 176 cm

Hércules aparece desnudo, mostrando bien definida su musculatura y a la manera clásica, muy al gusto del arte tardobarroco. Lo vemos portando y pisando la piel de un león y apoyado en un garrote.

El personaje está colocado en lo alto de un pedestal de estilo clásico que le sirve de base, forma habitual de representar a los personajes importantes en el mundo grecorromano.

Detalle de la Fuente de Hércules de Barcelona

La Fuente de Hércules posee dos leones sedentes y opuestos sosteniendo las esferas pétreas típicas en las representaciones de leones desde el Renacimiento italiano, tan esculpidas en el mundo del arte, como símbolo del orbe o globo terráqueo y en el centro un delfín barroco por donde emana el agua.

Con la cesión de la Ciutadella a la ciudad en 1869, Barcelona ganó un gran parque pero con su urbanización y la de la posterior Exposición Universal de 1888, el paseo de la Esplanada fue perdiendo popularidad hasta degradarse y posteriormente desaparecer.

La ubicación de la fuente de Hércules en el extremo más cercano al Arc de Triomf permitió salvarlo del derribo y quedó integrado en los jardines del Palau de les Belles Arts hasta 1928, año en el que se trasladó a la confluencia del paseo de Sant Joan con la calle Còrsega aprovechando la nueva urbanización de la zona, donde se encuentra en la actualidad.

EL PERSONAJE MITOLÓGICO

Hércules es el nombre romano de Heracles, semidiós y héroe nacional para los antiguos griegos y el más famoso de la antigüedad clásica, citado incluso en los poemas de Homero.

“Cuando Heracles tuvo 8 meses -otros dicen 10- , Hera intentó perderlo. Un atardecer, Alcmena, su madre, había acostado a los dos gemelos, Heracles e Ificles, en su cuna y se había dormido. Hacia medianoche, la diosa introdujo en la habitación dos enormes serpientes que se enroscaron en los cuerpos de los niños. Ificles se puso a llorar pero Heracles, intrépido, agarró los reptiles por la garganta, uno en cada mano, y los ahogó. Su padre, Anfitrión acudió, espada en mano, a los gritos de Ificles pero no tuvo necesidad de intervenir. Se dio perfecta cuenta de que Heracles era hijo de un dios”. Pierre Grimal, historiador francés experto en mitología.

Sus aventuras comenzaron en la misma cuna donde, gracias a su fuerza sobrehumana, estranguló a dos serpientes venenosas enviadas por la diosa Hera, esposa de Zeus para darle muerte ya que era el fruto de una infidelidad de su marido.

Según la mitología, tras un ataque de locura, Hércules mató con sus propias manos a su mujer y a sus dos hijos. Arrepentido y avergonzado, quiso expiar su crimen consultando al oráculo del dios Apolo en  Delfos quien le dijo que se pusiera a las órdenes del Euristeo, rey de Micenas. Éste le ordenó 12 trabajos, cada uno más complicado que el anterior, para deshacerse de él por temor a que le arrebatase el trono. Estos encargos fueron:

  1. El león de Nemea
  2. Mata a la hidra de Lerna
  3. Capturar a la cierva de Cerinea
  4. Capturar al jabalí del Erimanto
  5. Exterminar los pájaros de la laguna Estinfalia
  6. Limpiar los establos de Augias en un solo día
  7. Capturar al toro de Creta
  8. Robar las yegüas de Diomedes
  9. Conseguir el cinturón de Hipólita
  10. Robar los bueyes de Gerión
  11. Robar las manzanas del Jardín de las Hespérides
  12. Capturar a Cerbero con sus propias manos

La escultura de Hércules representa el primer trabajo: acabar con el monstruoso león de Nemea que aterraba a los humanos. Disparó sus flechas pero el león era inmune a las armas. Lo golpeó con su garrote de olivo pero se partió en dos. Finalmente utilizó su enorme fuerza para matar al león estrangulándolo. Una vez muerto, le quitó la piel que utilizaría como coraza y usando su cabeza a modo de yelmo.

Detalle de la Fuente de Hércules de Barcelona

Relieve de dos serpientes, posiblemente representando a las que Hércules mató estando en la cuna. Según otras fuentes, son  las serpientes de la Hiedra de Lerna que tuvo que matar en su segundo trabajo.

Detalle de la Fuente de Hércules de Barcelona

En el cuerpo central y bajo el escudo de Barcelona tallado en mármol, se encuentra la representación de la piel del León de Nemea con el garrote de olivo de Hércules.

Fuente de Hércules de Barcelona

La fuente en su ubicación actual.
Foto: Marta Jordán Bonet

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